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Como preparar un biberón

Aunque todos los envases de leche en polvo indican las ins-
trucciones para preparar un biberón de leche, nos gustaría destacar los aspectos más importantes. Como norma general, las leches en polvo se deben reconstituir en la proporción de un cacito o medida rasa cada 30 cc. de agua. Las medidas o cacitos, que vienen incluidos en cada envase, deben rasarse con un cuchillo sin comprimir su conte-
nido, con el fin de conseguir la cantidad adecuada y no sobrecargar la concentración de la leche.

Se debe usar siempre el cacito que trae cada envase, ya que esta medida cambia entre las distintas marcas comerciales. El añadir más polvo de lo adecuado no mejora la alimentación del niño y puede ser muy peligroso para su salud.

El agua que se debe usar para reconstituir el polvo puede ser agua corriente hervida o agua mineral sin gas. Ambas son útiles si nos aseguramos de su esterilidad y potabilidad. En caso de no estar seguros de la higiene y bondad del a£ua corriente de nuestro domicilio, convendría usar preparados de agua mineral.

Aunque no todas las aguas son iguales en su contenido de
sales minerales, como norma general cualquier agua potable y
estéril, sea agua corriente o mineral, exceptuando alguna que contiene exceso de flúor, es útil. El orden a la hora de preparar el biberón es el siguiente:

Lavado de las manos

Acuérdese de lavarse las manos siempre antes de preparar el biberón; así evitará posibles contagios de enfermedades infecciosas.

Preparación del agua

Como ya dijimos, el agua podrá ser agua del grifo hervida (siempre que el agua sea potable) o agua mineral sin gas. El agua debe estar templada. Hay niños que la prefieren a temperatura ambiente y otros algo más caliente. En cualquier caso, es necesario probar la temperatura del biberón siempre antes de dárselo al niño para evitar quemarle la mucosa de la boca. Un buen método es salpicar el dorso de nuestra mano con la leche, una vez preparada. Si utilizamos el horno microondas para calentar el agua conviene ser muy prudentes ya que, con frecuencia, la temperatura del líquido no es homogénea y puede parecer menor externamente.

Echar el agua en el biberón

La cantidad de agua variará con la edad y el peso del niño. Así, un recién nacido, en su primera semana de vida, tomará entre 30 y 60 cc. en cada toma. Posteriormente esta cantidad irá aumentando progresivamente según vaya necesitando el niño. En el biberón se echará el agua justo hasta la cantidad deseada (30, 60, 90, 120, 150,…) para que la reconstitución de la leche sea la adecuada.

Verter la leche en polvo

Al agua ya preparada y vertida en el biberón le añadiremos un cacito raso cada 30 cc. de agua, es decir: 1 cacito para 30 cc, 2 cacitos para 60 cc, 3 cacitos para 90 cc, 4 cacitos para 120 cc.

Los cacitos se cargarán en el envase, sin comprimirlos, y se rasarán con un cuchillo para que no lleven más cantidad de la debida. Recordar que siempre se utilizará el cacito o medida que trae el envase que estemos utilizando. Es muy importante echar primero el agua y, después, la leche en polvo con el fin de no alterar la concentración final del producto. Otra recomendación importante es que no conviene añadir el polvo cuando el agua esté excesivamente caliente para evitar que se formen grumos y que se deteriore la leche.

 

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